Clara Campoamor
Al proclamarse la Segunda República, Clara Campoamor fue elegida diputada -en 1931 las mujeres podían ser elegidas, pero no ser electoras- integrando las listas del Partido Radical, al que se había afiliado por proclamarse este "republicano, liberal, laico y democrático": su propio ideario político.
Formó parte de la Comisión Constitucional integrada por 21 diputados, y allí luchó eficazmente para establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal, a menudo llamado “voto femenino”. La izquierda, con la excepción de un grupo de socialistas y algunos republicanos no querían que la mujer votase porque se suponía que esta estaba muy influenciada por la Iglesia y estaría a favor de la derecha. Por ello, el Partido Radical Socialista puso frente a Clara a otra reconocida diputada, Victoria Kent, contraria al voto de las mujeres. El debate fue extraordinario y Campoamor fue superior. Finalmente, la aprobación del sufragio femenino se logró con el apoyo de la minoría de derechas, gran parte de los diputados del PSOE -excepto el sector encabezado por Indalecio Prieto- y algunos republicanos.
Dolores Ibárruri
En 1931 se trasladó a Madrid para trabajar en la redacción del periódico del Partido, Mundo Obrero. En 1933 fue presidenta de la recién fundada Unión de Mujeres Antifascistas.Fue afirmando su vocación política y encauzándola a través del periodismo de partido. El Minero Vizcaíno y La Lucha de Clases fueron los escaparates del seudónimo Pasionaria, que eligió ella misma porque su primer artículo salió durante la Semana de Pasión de 1918.Fue encarcelada varias veces debido a sus fuertes y punzantes discursos y a su activa militancia en las manifestaciones comunistas. Poco tiempo después se destacó en el Congreso de los Diputados de la II República como diputada del Partido Comunista por Asturias.En las elecciones de febrero de 1936 fue elegida diputada por Asturias. Figura relevante durante la Guerra Civil, fue elegida vicepresidenta de las Cortes Republicanas en 1937. Durante este período se convirtió en un mito para una parte de España, siendo famosa por sus arengas en favor de la causa republicana. Suyo fue el lema «¡No pasarán!».
Federica Montseny
Fue ministra durante la II República española, siendo la primera mujer en ocupar un cargo ministerial en la Europa Occidental.En 1931 se afilia a la CNT donde en los años siguientes alcanzará gran protagonismo gracias a sus dotes de gran oradora entre otras razones. En 1932 lleva a cabo una gira propagandística por Andalucía que luego proseguiría por toda España y al año siguiente participa en París en un mitin de protesta sobre la represión en Casas Viejas.Su efectiva labor en el gobierno se vio limitada por la escasa duración de su mandato como Ministro de Sanidad y Asistencia Social del gobierno de Francisco Largo Caballero que no llegó a alcanzar un semestre (noviembre de 1936 - mediados de mayo de 1937). Pero en ese corto espacio de tiempo planeó lugares de acogida para la infancia, comedores para embarazadas, liberatorios de prostitución, una lista de profesiones a ejercer por minúsválidos y el primer proyecto de Ley del aborto en España. De los lugares para la infancia, en nada parecidos a los deprimentes orfanatos existentes por entonces, solo se pudo abrir uno cerca de Valencia.
Margarita Nelken
En los primeros meses de 1931, ingresó en el PSOE y participó, como candidata de la Agrupación Socialista de Badajoz, en las elecciones parciales de octubre de 1931. Resultó elegida entonces y también en noviembre de 1933 y febrero de 1936. De hecho, es la única mujer que consiguió las tres actas parlamentarias durante la Segunda República.Fue contraria a otorgar derecho de voto a la mujer en 1931, posición compartida también por Victoria Kent. Sostenía que, la falta de madurez y de responsabilidad social de la mujer española, podía poner en peligro la estabilidad de la República, ya que un porcentaje muy elevado, antes de votar, lo consultaría con su confesor. Las elecciones de 1933, primeras en las que votaron las mujeres, dieron el triunfo a las derechas.Tras el fracaso de la comuna asturiana de octubre de 1934 a la entonces parlamentaria socialista se le retiró la inmunidad parlamentaria siendo procesada, si bien antes de que se dictase sentencia huyó a Francia.Volvió a tiempo de participar en las elecciones de febrero de 1936 como candidata socialista del Frente Popular, etapa en la que ella misma explica su posición ideológica con la célebre frase: "Necesitamos una revolución gigantesca. Ni siquiera la rusa nos sirve. Queremos llamaradas que enrojezcan los cielos y mares de sangre que inunden el planeta"
María Lejárraga
En 1900 se casó con Gregorio Martínez Sierra, escritor más joven que ella, y publicó sus obras de teatro bajo el nombre de éste. Así, aunque el mérito fuese para él, Lejárraga logró divulgar su obra sin el prejuicio de que una mujer escribiese.
Sin embargo se rumoreaba la verdadera autoría de los escritos. Con los años Martínez Sierra y Lejárraga lo admitieron públicamente, especialmente en el exilio por el auge del franquismo.
Feminista convencida y activa, afiliada al Partido Socialista, estuvo, no obstante, siempre sometida a su marido, en un auténtico estado de explotación, todo por amor. La vinculación de María Lejárraga con Granada fue siempre estrecha, especialmente desde que escribiera, en los primeros años del siglo, su libro "Granada, guía emocional". En 1933 fue elegida diputada al Congreso de la República por Granada y fue designada vicepresidente de la Comisión de Instrucción Pública. La Guerra Civil la obligó a un penoso exilio. Murió en Argentina en 1974.